{"id":768,"date":"2026-10-03T18:01:10","date_gmt":"2026-10-03T16:01:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/?p=768"},"modified":"2026-10-03T21:56:50","modified_gmt":"2026-10-03T19:56:50","slug":"scottie-pippen-el-jugador-total","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/?p=768","title":{"rendered":"Scottie Pippen: El jugador total"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El plat\u00f3 de <em>The Jump<\/em> en ESPN rebosa la tensi\u00f3n y el ritmo din\u00e1mico de los grandes debates baloncest\u00edsticos. Dirigiendo la tertulia con su habitual agudeza se encuentra Rachel Nichols, y frente a ella, compartiendo espacio y complicidad, dos de las almas m\u00e1s competitivas que ha visto la NBA: Dennis Rodman y el propio Scottie Pippen. El debate gira en torno a la comparaci\u00f3n de eras y leyendas, y ah\u00ed, en el centro de la pol\u00e9mica, toma la palabra alguien con una autoridad incuestionable en la materia. Conviene recordar sin rodeos que estamos probablemente hablando del mejor defensor puro de la historia del baloncesto, un animal competitivo que se enfrent\u00f3 y sec\u00f3 a los mejores atacantes que ha parido este deporte, a base de instinto, inteligencia t\u00e1ctica y una intensidad tit\u00e1nica. Pese a su interminable lista de excentricidades extradeportivas, cuando Rodman abre la boca para opinar sobre el juego, el mundo del baloncesto guarda respetuoso silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">     \u2014\u00abScottie Pippen revolucion\u00f3 la posici\u00f3n de <em>point-forward<\/em> (Alero creador de juego). Todos esos chicos altos que dominan hoy en d\u00eda tendr\u00edan que darle las gracias y venir a rendirle pleites\u00eda&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras llevan el sello inconfundible de Rodman, fiel a su costumbre de soltar verdades como pu\u00f1os sin importarle a qui\u00e9n incomode. Lejos de la hip\u00e9rbole gratuita, el reboteador m\u00e1s f\u00e9roz de todos los tiempos pon\u00eda sobre la mesa una realidad t\u00e1ctica incontestable, que establece que el molde del \u00abalero total\u00bb que hoy absorbe el juego, naci\u00f3 en las manos de un joven gregario de Arkansas que, a pesar de habitar bajo la interminable sombra del m\u00e1s grande de todos los tiempos, hac\u00eda absolutamente de todo sobre el parqu\u00e9. Rodman no hablaba de un invento reciente, ni de una moda t\u00e1ctica de \u00faltima hornada; hablaba de quien ten\u00eda sentado a su lado, el hombre que silenciosamente redefini\u00f3 el ecosistema de los Bulls y de la liga entera<strong>:<\/strong> Scottie Pippen.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>De utillero an\u00f3nimo a mutante<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entender la dimensi\u00f3n revolucionaria de Scottie Pippen hay que remontarse al origen del milagro, a esa anomal\u00eda biol\u00f3gica y competitiva fraguada en los rincones m\u00e1s modestos del mapa universitario estadounidense. Cuando Pippen se gradu\u00f3 en el instituto de Hamburg (Arkansas), apenas levantaba 1,85 metros del suelo, y operaba como un base convencional. Su desembarco en la peque\u00f1a Universidad de Central Arkansas, no vino precedido de becas doradas ni de grandes titulares; de hecho, sus primeros pasos en el campus incluyeron tareas tan mundanas como hacer de ayudante del equipo, doblando camisetas y limpiando la pista mientras su sue\u00f1o de la NBA quedaba a una distancia sideral. Pero la naturaleza ten\u00eda reservado otro guion. Durante su etapa universitaria, Pippen sufri\u00f3 un estir\u00f3n monumental hasta encaramarse a los 2,03 metros (6&#8217;7&#8243;). Y ah\u00ed residi\u00f3 la verdadera g\u00e9nesis del prodigio: mientras su cuerpo se expand\u00eda hasta alcanzar el tama\u00f1o de un ala-p\u00edvot o alero moderno, su cerebro, su coordinaci\u00f3n y su lectura del juego siguieron operando con el molde mental de un director de juego. Hab\u00eda nacido una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica sobre el parqu\u00e9. Un veloz base atrapado en el cuerpo de un gigante vers\u00e1til.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"992\" src=\"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-1-1024x992.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-770\" srcset=\"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-1-1024x992.png 1024w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-1-300x291.png 300w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-1-767x743.png 767w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-1.png 1150w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando los Chicago Bulls orquestaron aquella famosa maniobra en el draft de 1987 para hacerse con sus servicios en el n\u00famero 5 \u2014cediendo a Olden Polynice a Seattle\u2014, la franquicia de Illinois era un ecosistema el\u00e9ctrico pero disfuncional. Los Bulls respiraban al ritmo que dictaba la voracidad anotadora de un Michael Jordan imponente pero solitario, desesperado en su intento de encontrar piezas complementarias que elevaran el nivel colectivo m\u00e1s all\u00e1 del lucimiento individual. Aquel primer curso de Pippen en la \u00e9lite (1987-88) no fue un destello inmediato de superestrella, sino un proceso de cocci\u00f3n a fuego lento. Con unos n\u00fameros iniciales discretos de 7,9 puntos, 3,8 rebotes y 2,1 asistencias por noche, el joven alero necesit\u00f3 su tiempo \u00abde mili\u00bb en la liga. Tuvo que encarrilar el salto f\u00edsico, ganar colmillo competitivo, y asimilar la exigencia t\u00e1ctica de una franquicia sometida a mucha presi\u00f3n. Pero bajo esa superficie de aparente adaptaci\u00f3n silenciosa, los cimientos de la gran revoluci\u00f3n ya se estaban colocando.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El cerrojo invisible: la defensa convertida en arte.<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque si su mutaci\u00f3n f\u00edsica y su capacidad para entender el juego desde cualquier posici\u00f3n llamaban la atenci\u00f3n, fue en el costado defensivo donde Pippen empez\u00f3 a dinamitar los cimientos de la liga sin hacer apenas ruido. Lejos de ser el t\u00edpico anotador novato centrado exclusivamente en sumar puntos para ganarse los galones, el de Arkansas entendi\u00f3 desde el primer d\u00eda que su billete a la eternidad pasaba por las zapatillas, el esfuerzo en la ayuda defensiva y la lectura milim\u00e9trica de las l\u00edneas de pase. Con una envergadura descomunal, una agilidad lateral impropia para su altura, y una inteligencia t\u00e1ctica privilegiada, Pippen no tard\u00f3 en convertirse en el terror de los exteriores rivales. Pose\u00eda una versatilidad tan extra\u00f1a como valiosa, pues pod\u00eda emparejarse con el base r\u00e1pido y escurridizo que romp\u00eda la primera l\u00ednea de presi\u00f3n, pero a la vez gozaba de la corpulencia suficiente para aguantar los envites en el poste bajo ante ala-p\u00edvots rocosos. Esa mutabilidad defensiva total \u2014la antesala de lo que a\u00f1os despu\u00e9s perfeccionar\u00eda hasta el paroxismo\u2014 fue el pegamento invisible que transform\u00f3 a unos Bulls volcados en el ataque, en una m\u00e1quina competitiva inapelable. Mientras el foco medi\u00e1tico alumbraba los destellos ofensivos de la noche, el verdadero suelo competitivo de Chicago empezaba a construirse con solidez en cada posesi\u00f3n en la que Pippen decid\u00eda apagar la luz de la estrella contraria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"908\" src=\"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-2-1024x908.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-771\" srcset=\"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-2-1024x908.png 1024w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-2-300x266.png 300w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-2-767x680.png 767w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-2.png 1242w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con los cimientos defensivos firmemente asentados y la llegada de Phil Jackson al banquillo de los Bulls junto a la instauraci\u00f3n del tri\u00e1ngulo ofensivo, el juego de Pippen experiment\u00f3 una metamorfosis definitiva. Dej\u00f3 de ser un simple proyecto de f\u00edsico privilegiado para convertirse en el cerebro operativo de la franquicia. Mientras el mundo asociaba a Chicago \u00fanica y exclusivamente con el martillo pil\u00f3n de Michael Jordan, por las venas de los partidos corr\u00eda el criterio de Pippen.<br>Su consagraci\u00f3n como el arquetipo moderno del <em>point-forward<\/em> tuvo su momento cumbre en la temporada 1993-94, la primera sin Michael Jordan en la pista tras su retirada temporal. Lejos de desmoronarse bajo el peso de la responsabilidad, Pippen firm\u00f3 una campa\u00f1a imperial, que silenci\u00f3 a los esc\u00e9pticos de una vez por todas. Lider\u00f3 a los Bulls en puntos, rebotes y asistencias, rozando los 22 tantos por noche, ganando el MVP del All-Star Game, y demostrando que pose\u00eda la jerarqu\u00eda t\u00e1ctica de un base cl\u00e1sico habitando el cuerpo de un alero de \u00e9lite. Ya no era solo el socio de lujo o el escudero defensivo que le hac\u00eda el trabajo de \u00abfontaner\u00eda\u00bb a la gran estrella; era el jugador total que dictaba el tempo, romp\u00eda defensas rivales con su visi\u00f3n de juego perif\u00e9rica y resolv\u00eda partidos desde la direcci\u00f3n de pista. Hab\u00eda nacido el manual exacto que, d\u00e9cadas despu\u00e9s, copiar\u00edan y replicar\u00edan las grandes superestrellas de la liga moderna.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El motor silencioso de los dos <em>Threepeats<\/em>: T<em>wo-way player<\/em> antes de existir el concepto.<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar de las dos dinast\u00edas doradas de los Chicago Bulls \u2014los dos m\u00e1gicos <em>threepeats<\/em> (1991-1993 y 1996-1998)\u2014 sin colocar a Scottie Pippen en el epicentro t\u00e1ctico, es no haber entendido nada de lo que ocurri\u00f3 sobre la pista. Hoy en d\u00eda, la NBA mastica y repite hasta el cansancio el concepto del <em>two-way player<\/em>, el jugador total. Un jugador capaz de vaciarse atr\u00e1s anulando al rival, y de decidir el partido en la siguiente posesi\u00f3n en ataque. Pero en los noventa, antes de que esa etiqueta se acu\u00f1ara en las redacciones y despachos, Pippen ya era la encarnaci\u00f3n perfecta de la especie.<br>Mientras el foco medi\u00e1tico cegaba a medio planeta con las exhibiciones estratosf\u00e9ricas de Michael Jordan, las tripas de la victoria descansaban sobre los hombros y la versatilidad infinita de Pippen. En las trincheras defensivas de aquellas series por el t\u00edtulo, el de Arkansas era el encargado de asumir la misi\u00f3n suicida de apagar las luces ofensivas de los mejores exteriores rivales de la liga. Por sus manos pasaron aut\u00e9nticos tiranos del aro y leyendas generacionales: desde un desequilibrante Magic Johnson en las Finales de 1991, pasando por la potencia imparable de Charles Barkley y el talento cl\u00ednico de Clyde Drexler, hasta maestros del per\u00edmetro como John Stockton o la furia anotadora de Gary Payton y Reggie Miller. Pippen los secaba a todos con una elegancia asfixiante, alternando robos de carrerilla, tapones en la ayuda y lecturas de anticipaci\u00f3n que desarmaban cualquier pizarra rival. Y lo verdaderamente escandaloso, es que, tras agotar al mejor anotador del equipo contrario, cruzaba la pista para liderar la transici\u00f3n, romper la defensa contraria con su manejo de bal\u00f3n o clavar triples decisivos cuando el bal\u00f3n quemaba. No era un especialista defensivo que estorbaba en ataque, ni un anotador unidimensional al que hab\u00eda que esconder atr\u00e1s; era un mutante bidireccional que dominaba los dos costados de la cancha con la misma naturalidad con la que respiraba. Y si su inteligencia t\u00e1ctica y su colmillo defensivo desarmaban al rival, su capacidad atl\u00e9tica para finiquitar las jugadas terminaba por demoler su moral. Porque debajo de esa etiqueta de elegante director de orquesta y estratega silencioso se escond\u00eda un finalizador de una violencia explosiva en campo abierto. Su largu\u00edsima zancada le permit\u00eda devorar metros en cuesti\u00f3n de segundos tras un robo, y cuando enfilaba el aro, las opciones defensivas se reduc\u00edan a cero.<br>No fueron pocos los p\u00edvots y defensores insignes de la liga que aprendieron por las malas que a Pippen no se le pod\u00eda conceder un \u00e1pice de ventaja en carrera. Su repertorio de mates en transici\u00f3n, entradas fulgurantes y suspensiones letales a media distancia destilaban una agresividad que romp\u00eda partidos. Esa facilidad insultante para pasar de apagar el fuego en su aro a machacar en la cara del rival en la siguiente posesi\u00f3n era la firma definitiva de un jugador imparable.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Scottie Pippen Offense and Defense Highlights\" width=\"720\" height=\"540\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/X1gqMGGhuKw?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que, sin quitarle ni una brizna de brillo al descomunal legado de Michael Jordan, conviene mirar m\u00e1s all\u00e1 del foco principal para entender el secreto real de los seis anillos. Los altares de la historia rezan que el 23 gobernaba la liga con pu\u00f1o de hierro, pero la intrahistoria de aquellas dinast\u00edas se crio en una simbiosis perfecta. Chicago lo gan\u00f3 todo porque, durante un lustro y medio, coincidieron sobre el mismo parqu\u00e9 el mejor atacante y el mejor defensor del mundo. Y por si la f\u00f3rmula se quedase corta, en el segundo <em>threepeat<\/em> la apuesta dobl\u00f3 la banca juntando en la trinchera a los dos mejores defensores del globo con Pippen y el propio Rodman blindando la retaguardia. No se trata de restar m\u00e9ritos al mito, sino de devolverle a Pippen lo que es de Pippen. La condici\u00f3n de socio fundacional de una dinast\u00eda y, muy probablemente, el jugador m\u00e1s infravalorado de todos los tiempos, condenado de por vida a habitar bajo la alargada sombra del gigante al que ayud\u00f3 a sostener en la cima.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"752\" src=\"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-3-1024x752.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-772\" srcset=\"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-3-1024x752.png 1024w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-3-300x220.png 300w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-3-768x564.png 768w, https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pippen-3.png 1521w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>LeBron antes que LeBron: Jugar con machete en una liga de barro.<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegados a este punto, pronunciar las palabras m\u00e1gicas \u2014el LeBron antes que LeBron\u2014 suele provocar sarpullidos en los sectores m\u00e1s puristas, y en los habituales detractores del debate intergeneracional. Las comparaciones son odiosas, y m\u00e1s cuando se roza el sacrilegio de poner al lado de un tit\u00e1n contempor\u00e1neo la figura de un escudero cl\u00e1sico. Pero conviene hilar muy fino y poner las cartas sobre la mesa. Si hoy idolatramos a figuras de la dimensi\u00f3n de LeBron James, Luka Don\u010di\u0107 o Nikola Joki\u0107 por su capacidad infinita para organizar, anotar, rebotar y secar al rival, es porque Scottie Pippen dibuj\u00f3 el plano maestro mucho antes de que el baloncesto moderno descubriera las virtudes del jugador total. La gran diferencia \u2014y el matiz fundamental que desactiva cualquier acusaci\u00f3n de hip\u00e9rbole gratuita\u2014 radica en el ecosistema competitivo. Pippen no esculpi\u00f3 su leyenda en los espacios amplios, las reglas de m\u00e1xima protecci\u00f3n al tirador y las defensas flexibles y est\u00e9riles de la NBA del siglo XXI. Lo hizo en el barro m\u00e1s absoluto de los noventa: una liga ultramilitarizada, de contacto f\u00edsico feroz y permisividad arbitral en la pintura, donde cruzar la l\u00ednea de personal requer\u00eda soportar bofetones de vieja escuela, marcajes asfixiantes y una dureza en la trinchera que hoy en d\u00eda provocar\u00eda suspensiones masivas.<br>Mientras que el baloncesto actual premia la versatilidad con alfombra roja, el de Arkansas tuvo que inventarla a machetazos. Era un director de juego de 2,03 metros al que las defensas contrarias no le regalaban ni un mil\u00edmetro de carrerilla. Un creador de ventajas en una \u00e9poca, en la que el uno contra uno en la pintura parec\u00eda una combate de lucha libre. Si en aquel entorno de supervivencia extrema Pippen ya era capaz de subir la bola con criterio quir\u00fargico, liderar transiciones letales, cerrar el rebote y secar a la estrella rival de turno, imaginar lo que habr\u00eda hecho con las autopistas espaciales y las ventajas t\u00e1cticas de la NBA actual es, sencillamente, ensayar la ciencia ficci\u00f3n.<br>Por eso, cuando Dennis Rodman soltaba aquello de que los chicos de hoy tendr\u00edan que pagarle derechos de autor, no hablaba por hablar. Las comparaciones con <em>The King<\/em> pueden incomodar a los conversos del presente, pero la historia es terca y justa en su tramo final: antes de que el mundo inventara la etiqueta del todoterreno absoluto, un mutante silencioso de Arkansas ya lo hab\u00eda hecho todo en una pista de baloncesto con el cuchillo entre los dientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El molde del \u00abalero total\u00bb que hoy absorbe el juego, naci\u00f3 en las manos de un joven gregario de Arkansas que, a pesar de habitar bajo la interminable sombra del m\u00e1s grande de todos los tiempos, hac\u00eda absolutamente de todo sobre el parqu\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":769,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"disable","_kad_post_title":"show","_kad_post_layout":"right","_kad_post_sidebar_id":"sidebar-primary","_kad_post_content_style":"unboxed","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"show","_kad_post_feature_position":"above","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[36,85,86,84,89,37,87,82,88,83],"class_list":["post-768","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","tag-chicago-bulls","tag-defense","tag-dennis-rodman","tag-jugador-total","tag-lebron","tag-michael-jordan","tag-phill-jackson","tag-scottie-pippen","tag-triangulo-ofensivo","tag-two-way-player"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/768","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=768"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/768\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":778,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/768\/revisions\/778"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/769"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=768"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=768"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=768"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}