{"id":314,"date":"2025-09-28T18:18:00","date_gmt":"2025-09-28T16:18:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapelotitanaranja.com.mialias.net\/?p=314"},"modified":"2025-12-25T18:54:07","modified_gmt":"2025-12-25T17:54:07","slug":"historia-de-prueba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/?p=314","title":{"rendered":"El baloncesto y yo  (1)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cursaba 6\u00ba de E.G.B. cuando empez\u00f3 a llamarme poderosamente la atenci\u00f3n el baloncesto. Durante un recreo, vi aquel juego al que jugaban unos ni\u00f1os que tiraban un bal\u00f3n de tres colores muy llamativos a un aro de metal. Parec\u00eda divertido, bastante m\u00e1s que esperar a que te dejasen jugar en el campo de f\u00fatbol, ocupado por los \u201cfigurillas\u201d de turno, que hac\u00edan y deshac\u00edan equipos a su antojo, con la autoridad impl\u00edcita que les conced\u00eda la popularidad.<br>Comenc\u00e9 a jugar con ellos y enseguida me di cuenta que aquello me gustaba. Tanto que me apunt\u00e9 al equipo del colegio. Entren\u00e1bamos todos los martes y jueves y lo pas\u00e1bamos en grande, pero empezaron los partidos y la cosa cambi\u00f3. Aunque se me daba bien encestar, el hecho de que no fuese el hijo del amigo del entrenador, me releg\u00f3 al banquillo de manera inmediata, dej\u00e1ndome jugar uno o dos minutos por partido. Acab\u00f3 la temporada (20 partidos), y yo hab\u00eda salido a jugar en cuatro ocasiones.<br>El hecho en s\u00ed, fue tremendamente revelador. Hab\u00eda descubierto un deporte diferente, pero me hab\u00eda dado cuenta que estaban haciendo con \u00e9l, lo mismo que con el maldito f\u00fatbol, especular, corromper, traficar con influencias, y tirar por tierra las ilusiones de ni\u00f1os. Los ni\u00f1os quieren jugar para pasarlo bien, y eso es incuestionable. Si los ni\u00f1os no juegan, su confianza se resiente tanto en el \u00e1mbito deportivo como en el personal. Mi carrera se hab\u00eda ido al garete antes de ni siquiera comenzar. Mi odio por el deporte base y la putrefacta idiosincrasia que le rodea, acababa d echar ra\u00edces. Aclarar de todas maneras, que yo ya era un ni\u00f1o muy poco usual, en cuanto a mente se refiere, antes de que se sucedieran \u00e9stos acontecimientos.<br>Durante unos a\u00f1os me dediqu\u00e9 a otras suertes como Karate, Flauta, y dem\u00e1s chorradas a las que te apuntan tus padres para no tenerte en casa. Incluso el primer a\u00f1o de instituto jugu\u00e9 al Voleibol, pero no hab\u00eda nada que me llenara especialmente.<br>Discurr\u00eda el a\u00f1o 1991 y era complicado saber lo que pasaba al otro lado del charco, pues no hab\u00eda ni m\u00f3viles, y apenas hab\u00eda 5 cadenas de televisi\u00f3n, las cuales al ser de reciente creaci\u00f3n, se centraban en captar espectadores a base de programaci\u00f3n sensacionalista, mujeres ligeras de ropa, y el maldito f\u00fatbol. Pero una ma\u00f1ana de s\u00e1bado, algo cambi\u00f3. Me levant\u00e9 antes que mis padres y me fui al sal\u00f3n a ver la televisi\u00f3n, y al poner la 2\u00aa cadena de TVE, pas\u00f3 algo parecido a cuando a un religioso se le aparece la virgen (s\u00f3lo que yo no iba drogado), una imagen de Michael Jordan pegando un salto tremendo y machacando por encima de dos defensores, apareci\u00f3 de pronto llenando la pantalla, y haciendo que la adrenalina fluyera por mi cuerpo como nunca antes lo hab\u00eda hecho. Bueno, quiz\u00e1s cuando lo de Sabrina y la teta, pero eso es otra historia. Era un Bulls \u2013 Knicks de liga regular en el 2\u00ba cuarto, vi el partido entero, absorto totalmente en intentar asimilar aquella maravilla de la creaci\u00f3n que estaba contemplando. Un juego pl\u00e1sticamente espectacular, lleno de movimientos espectaculares totalmente diferente a todo lo que hab\u00eda visto.<br>Aquel d\u00eda marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en mi mente. Hab\u00eda algo por descubrir y me encantaba, en definitiva, hab\u00eda esperanza. Mi vida personal hab\u00eda dado un vuelco enorme, en cuanto a motivaciones se refiere, y por aquel entonces, ver cosas de la Nba ya era lo \u00fanico que me preocupaba a diario.<br>Recuper\u00e9 total y absolutamente las ganas de jugar al baloncesto. Mi \u00fanica preocupaci\u00f3n diaria era jugar partidos y averiguar m\u00e1s cosas de aquel deporte y todo lo que le rodeaba, para colmo, se avecinaba un acontecimiento que me iba a proporcionar much\u00edsima informaci\u00f3n de calidad, los juegos ol\u00edmpicos. La creaci\u00f3n de la primera selecci\u00f3n estadounidense, \u00edntegramente formada por jugadores profesionales de la Nba, iba a ser determinante para m\u00ed.<br>Grab\u00e9 todos los partidos del \u201cDream Team\u201d en mi antiguo v\u00eddeo vhs y vision\u00e9 las cintas una y otra vez, hasta que pr\u00e1cticamente me sab\u00eda lo que dec\u00edan los comentaristas en cada momento. Fui almacenando informaci\u00f3n, como si de un disco duro se tratase, y la intentaba utilizar en beneficio propio en la pista. Quer\u00eda defender como Pippen, tirar como Mullin, dominar el tablero como Robinson, tener la elegancia de movimientos de Jordan, y sobre todo, ser como Charles Barkley. Aunque mi jugador favorito era David Robinson, me sent\u00eda totalmente identificado con Sir Charles Barkley, puesto que nunca fui muy alto, pero siempre tuve un gran salto que me hac\u00eda ser un buen reboteador y sobre todo, un notable taponador. Intimidar era lo m\u00edo, es lo que tiene ser de un barrio obrero conflictivo, que lo del car\u00e1cter, o lo llevas de serie, o duras poco.<br>Por aquel entonces jug\u00e1bamos en la pista del barrio, la m\u00edtica cancha del instituto Feijoo, en la que nos reun\u00edamos para jugar, una buena cuadrilla de gente. Hab\u00eda personajes de todo tipo, pero lo importante era que todos lo pas\u00e1bamos bien jugando. Horas y m\u00e1s horas intentando emular a mis h\u00e9roes del Dream Team.<br>El tiempo transcurri\u00f3 y a base de jugar, fui adquiriendo cierto nivel, que no pas\u00f3 desapercibido para nadie. No es que fuera un superclase, pero ten\u00eda varias buenas virtudes. Con 1.80m y buena velocidad, mi capacidad de salto me hac\u00eda un penetrador dif\u00edcil de defender, y aunque no me prodigaba mucho en la larga distancia, ten\u00eda un tiro, m\u00e1s que aceptable. La mejor de mis condiciones, era una de las que hoy en d\u00eda escasean, la defensa. Yo no me desviv\u00eda por intentar anotar 30 puntos, pero cada vez que robaba un bal\u00f3n o pon\u00eda un tap\u00f3n, era feliz. El tema de los tapones lleg\u00f3 a obsesionarme tanto, que perfeccion\u00e9 mi tempo de salto hasta lograr muy buenos resultados.<br>Estaba claro, no era un base titular, pero ten\u00eda cabida como suplente en cualquier equipo de nivel medio. Alentado por mi amigo Monchu, me acerqu\u00e9 al pabell\u00f3n del barrio, el d\u00eda que hac\u00edan las pruebas para el equipo local. Casi todos eran conocidos del colegio e instituto, y antes de que llegase el entrenador, se encargaron uno por uno, de decirme que no ten\u00eda nada que hacer, que iban a escoger a los que llevaban tiempo jugando all\u00ed, y que mejor me iba a casa. Volv\u00edan los fantasmas del pasado en forma de mafia deportiva, solo que \u00e9sta vez la cosa cambiaba, yo ya no era un cr\u00edo y estaba convencido de mis capacidades, as\u00ed que soport\u00e9 los improperios y esper\u00e9 a que llegase el entrenador.<br>Nos presentamos unos 20 chicos para 12 plazas, lo cual me esperanzaba bastante, teniendo en cuenta que con el que mejor me llevaba, era el base titular, y eso pod\u00eda serme de ayuda. Los primeros 4 d\u00edas de entrenamiento se basaron en hacernos correr durante media hora aproximadamente. S\u00f3lo hab\u00eda un chico que me ganaba, el resto llegaban unos 4 minutos detr\u00e1s de m\u00ed el m\u00e1s r\u00e1pido, la cosa iba de viento en popa. La cosa empeor\u00f3 un poco cuando empezamos a ir a la pista. Por muy en forma que estuviese y mucha motivaci\u00f3n que tuviera, hab\u00eda algo para lo que no estaba preparado, los sistemas de entrenamiento. Al no haber jugado nunca en serio, los ejercicios con bal\u00f3n me resultaban muy dif\u00edciles, me perd\u00eda en los movimientos, no le pasaba a quien le ten\u00eda que pasar, no me pon\u00eda en la fila en la que me ten\u00eda que poner, y en los trenzados, poco menos que me chocaba con mis compa\u00f1eros. El primer d\u00eda de pista fue desesperante. Tener por compa\u00f1eros a 19 buitres de 16 a\u00f1os, \u00e1vidos de hacerse con los 12 puestos disponibles, implicaba no recibir ayuda de ning\u00fan tipo, en vez de eso, risas e insultos para evidenciarme por doquier.<br>El cuarto o quinto d\u00eda, de la que me acercaba caminando hacia el pabell\u00f3n, la idea de irme a casa y no aparecer m\u00e1s por el equipo me llevaba rondando todo el d\u00eda, as\u00ed que decid\u00ed hacerlo. Mientras volv\u00eda a casa, par\u00e9 en los recreativos y encontr\u00e9 a mi amigo Monchu, que me pregunt\u00f3, que qu\u00e9 tal me iba en las pruebas. Al explicarle mi problema, en vez de compadecerme, solt\u00f3 una sonora carcajada que le dur\u00f3 un buen rato. \u00a1Bienvenido a mi mundo! Me dijo. Eres un jugador de la calle, aprendiste en la calle y siempre has jugado en la calle, tu manera de pensar es pasarlo bien jugando, y en los equipos se juega para ganar, no para pasarlo bien. De todas maneras, -\u00bfHab\u00e9is jugado alg\u00fan partidillo entrenando? -No, le respond\u00ed, -hoy viernes tenemos una peque\u00f1a sesi\u00f3n de tiro y luego partido. \u2013 Vete y juega como sabes, si vales, ya se esforzar\u00e1n por que aprendas los sistemas, y si no vales, por lo menos lo has intentado. Las palabras de mi amigo me convencieron y corr\u00ed hacia el pabell\u00f3n, llegu\u00e9 tarde y me incorpor\u00e9 a las ruedas de tiro. Mis fallos y meteduras de pata o las burlas de los compa\u00f1eros, no consiguieron borrarme la sonrisa, pues ten\u00eda un as en la manga. Hoy \u00edbamos a Jugar cara a cara y se iba a ver qui\u00e9n sabe jugar a esto.<br>Llegu\u00e9 al pabell\u00f3n agitad\u00edsimo, despu\u00e9s de haberme cruzado todo el barrio corriendo, embargado por una ilusi\u00f3n que hac\u00eda fluir la adrenalina en m\u00ed como nunca hab\u00eda sentido. Jugar aquel partido y conseguir convencer al entrenador de que merec\u00eda un sitio en el equipo, era el reto m\u00e1s importante al que me hab\u00eda enfrentado en mi corta vida. Cualquiera de mis aspiraciones de convertirme en un jugador, necesitaban de aquel equipo para convertirse en realidad, pues era la \u00fanica conexi\u00f3n del barrio con el exterior, baloncest\u00edsticamente hablando.<br>Fui al vestuario y me coloqu\u00e9 en lo que yo denomino \u201cla esquina discreta\u201d. Seg\u00fan mi estudio sociol\u00f3gico de vestuarios (que alg\u00fan d\u00eda publicar\u00e9), las posiciones intermedias las ocupan los que normalmente quieren llamar la atenci\u00f3n y no se cortan en gritar y derrochar confianza antes de salir a pista. Las esquinas son para los que necesitan concentraci\u00f3n, y yo era uno de esos. Me vest\u00ed tranquilamente, ajust\u00e1ndome cada pieza de ropa como si de su perfecta colocaci\u00f3n dependiera el acierto de mis movimientos. Al igual que un Gladiador esperando en la jaula antes de medirse a los leones, me coloqu\u00e9 perfectamente todo mi equipo, mientras observaba al resto de candidatos, con una mirada desafiante que hac\u00eda de escudo al miedo que comenzaba a invadirme y que hac\u00eda que mis piernas temblaran ligeramente. No pod\u00eda permitirlo, yo merec\u00eda aquello, tanto o m\u00e1s que cualquiera de aquellos fanfarrones prepotentes y no deb\u00eda tener fisuras emocionales que afectaran a mi rendimiento. Apret\u00e9 con fuerza los cordones de mis Jordan, los mismos Jordan que me hab\u00edan costado tanto tiempo conseguir, que no me los pon\u00eda por la calle por miedo a desgastarlos.<br>Al fondo, otros dos aspirantes nuevos, hac\u00edan m\u00e9ritos para intentar caerles bien a los m\u00e1s populares del grupo, que les animaban a tener esperanzas para por detr\u00e1s, re\u00edrse de ellos. No ser\u00eda yo quien les advirtiera, pues creo firmemente en que la gente debe espabilar por ella misma en cuanto a estos temas se refiere. Llevaba mucho tiempo luchando contra los grupitos de \u201cpopulares\u201d en el colegio y hab\u00eda salido adelante sin apoyo alguno. El barrio de La Calzada es as\u00ed. Por fin salimos de aquel tenso ambiente de vestuario con olor a humedad y nerviosismo y enfocamos el t\u00fanel de vestuarios. El t\u00fanel era largo y estrecho, el momento de salir a pista se me estaba haciendo eterno, pero al final del t\u00fanel esperaba una inesperada sorpresa que pod\u00eda dar un giro inesperado a los acontecimientos.<br>Por fin recorrimos el angosto pasaje y cual ser\u00eda nuestra sorpresa cuando comenzamos a o\u00edr numerosos aplausos. Levant\u00e9 la vista hacia las gradas y confirm\u00e9 mis sospechas, hab\u00eda p\u00fablico, adem\u00e1s en un n\u00famero bastante cuantioso para lo que era el aforo del pabell\u00f3n. Unas 200 personas se hab\u00edan dado cita para ver el entrenamiento, y eso supon\u00eda un h\u00e1ndicap importante para los jugadores a los que me enfrentaba, y un as en la manga para m\u00ed.<br>Nunca me import\u00f3 jugar con p\u00fablico, pues si algo bueno tiene jugar en las canchas del barrio es que aprendes a sobreponerte a la presi\u00f3n, porque siempre hay alguien mirando y dici\u00e9ndote lindezas para ver si pierdes y pueden entrar por ti. En el caso de mis oponentes, la sola idea de jugar mal mientras eran observados, amenazaba tant\u00edsimo sus posiciones de poder dentro del equipo y de la sociedad juvenil local, que a alguno le sobreven\u00edan temblores. La presencia de multitud de f\u00e9minas del instituto era la punta de la lanza que amenazaba con perforar el ego de los \u201cfigurillas\u201d. Yo mientras tanto, disfrutaba interiormente.<br>Comenzamos la rueda de calentamiento habitual y con los primeros tiros a canasta, se comenzaron a o\u00edr los primeros aplausos y abucheos de la tarde, la cosa promet\u00eda. Yo me centr\u00e9 m\u00e1s en calentar bien, que en meter los tiros, por lo que fui de los primeros \u201cpremiados\u201d por el respetable. Mi guerra no era con el p\u00fablico y lo ten\u00eda claro. Mientras tanto, al resto se les encog\u00eda un poco la mu\u00f1eca y no jugaban con la confianza habitual.<br>Despu\u00e9s de unos cuantos ejercicios, el entrenador nos re\u00fane y se dispone a distribuirnos por equipos. La alineaci\u00f3n no present\u00f3 muchas sorpresas, eran los 5 m\u00e1s habituales, contra sus 5 mejores amigos y en cada banquillo, 5 reservas m\u00e1s. Yo formaba parte del banquillo de los menos habituales, pero la posici\u00f3n que iba a ocupar en el campo, era una total inc\u00f3gnita.<br>Transcurridos 5 minutos de juego, comienzan los cambios en mi equipo y por fin me tocaba salir a pista. Mi misi\u00f3n era jugar de escolta, lo que implicaba defender a un jugador que me sacaba 10 cm y por otro lado, intentar ayudar al temeroso chico que hab\u00edan puesto de base, que jugaba con aut\u00e9ntico p\u00e1nico ante la seguridad de su par. Est\u00e1bamos defendiendo al hombre, as\u00ed que me pegu\u00e9 a mi defendido como una lapa para evitar que recibiera, pues la diferencia de altura, condicionaba mucho mi defensa en caso de que tuviera el bal\u00f3n. A los 4 minutos, hab\u00eda interceptado dos pases, robado un bal\u00f3n y forzado una personal en ataque del escolta titular del equipo. En ataque me dediqu\u00e9 a circular el bal\u00f3n buscando a mis compa\u00f1eros y a ponerle bloqueo tras bloqueo a mi base, para que pudiese iniciar jugadas, pues se abalanzaban sobre \u00e9l, como los lobos cuando huelen la sangre.<br>Frustrado por mi presi\u00f3n defensiva, el escolta enemigo empez\u00f3 a gritar pidiendo bloqueos para poder recibir y las ayudas no tardaron en llegar, pero mis tremendas ansias de hacerlo bien, me hac\u00edan sortear bloqueos con una facilidad incre\u00edble. Consigui\u00f3 tirar alg\u00fan tiro exterior, pero siempre con mi mano a escasos cent\u00edmetros del bal\u00f3n. Frustrado ante los abucheos del p\u00fablico, decidi\u00f3 hacer uso de su superior altura para recibir en el poste y conseguir estrenar su cuenta anotadora, pero era desconocedor de que debajo de mis escasos 180 cm, se escond\u00eda el alma de un ala-p\u00edvot encerrado en el cuerpo de un base. Recibi\u00f3 el bal\u00f3n al poste, y en un movimiento m\u00e1s que previsible por un defensor exterior curtido, desplaz\u00f3 su pie bueno para intentar rodearme y ganar l\u00ednea de fondo. Ante su sorpresa no hice movimiento lateral para taparle, pues lo normal es que me pitasen falta, en vez de eso, le deje rodearme, y mientras el realizaba el pivote, me agach\u00e9 para preparar mi batida de salto de tal manera que cuando elev\u00f3 el bal\u00f3n hacia el aro, aparecieron dos manos juntas que le imped\u00edan el paso y le hund\u00edan hacia abajo. El salto lo hab\u00eda hecho m\u00e1s con el coraz\u00f3n que con las piernas, pero el resultado era el mismo, tremendo tap\u00f3n que acababa con el jugador en el suelo, y con el bal\u00f3n en mis manos. El p\u00fablico lo celebr\u00f3 alocadamente y el jugador pidi\u00f3 el cambio.<br>Con la confianza reforzada y un nuevo jugador enfrente, que no las ten\u00eda todas consigo, intent\u00e9 completar mi actuaci\u00f3n y ataqu\u00e9 el aro un par de veces con entradas sencillas en momentos adecuados. Nada complicado, solo esperar la oportunidad y anotar dos bandejas f\u00e1ciles. Para colmo, en un cambio defensivo por un bloqueo a mi base, acudo a la ayuda sobre la l\u00ednea de tres y doy un desesperado salto hacia el tirador, con la convicci\u00f3n casi total de que iba a caer en una finta. Al mismo tiempo, el tirador ten\u00eda su propia convicci\u00f3n, y esta era que el defensor no iba a llegar a su tiro. Uno de los dos se equivoc\u00f3 y le coloqu\u00e9 un sonoro tap\u00f3n, de esos que suenan a bofetada, y que provoc\u00f3 una tremenda exclamaci\u00f3n de la grada. En la jugada siguiente, alentado por los acontecimientos, me qued\u00e9 solo en el triple y a sabiendas de que no era mi fuerte, me decid\u00ed a tirar y lo met\u00ed. El p\u00fablico me estaba dedicando una sonora ovaci\u00f3n cuando fui sustituido.<br>No volv\u00ed a salir en la segunda parte, lo que me hizo pensar que probablemente el entrenador quisiera ver jugar a todos, y no le di mayor importancia. No solo no jugu\u00e9, sino que a la salida del pabell\u00f3n el segundo entrenador vino a hablar conmigo y me dijo que el entrenador ten\u00eda que hacer los descartes l\u00f3gicos y yo era uno de ellos. Fue una sorpresa muy desagradable, pero no me sent\u00f3 tan mal como esperaba, pues en el fondo de mi mente, mi deseo de demostrar que yo val\u00eda para esto, hab\u00eda sido resarcido. Poco me importaba que no me hubiesen cogido o que el jugador al que defend\u00ed fuese el novio de la hermana del entrenador. Las palabras de mi amigo Monchu cobraban m\u00e1s sentido que nunca y me di cuenta de que lo que realmente importaba era divertirse jugando, ya fuera en un pabell\u00f3n con p\u00fablico o en la destartalada canasta del barrio. Mientras tuviera un bal\u00f3n y amigos, estaba preparado para disfrutar al 100% de lo que este bello deporte me pod\u00eda ofrecer.<br>Ninguno de los que jugaron en aquel equipo lleg\u00f3 a nada en el mundo del baloncesto, as\u00ed que con el tiempo, agradec\u00ed al destino el no haberme dado falsas esperanzas a cambio de mantener intacta mi ilusi\u00f3n por el juego.<br>A\u00fan hoy me junto con amigos y salgo a jugar a la pista del pueblo, con la misma ilusi\u00f3n de aquel ni\u00f1o que recorr\u00eda el barrio de lado a lado a toda velocidad para llegar el primero a la pista e intentar imitar a sus \u00eddolos tarde tras tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>S\u00e9 fuerte, para que nadie te derrote.<br>S\u00e9 Noble, para que nadie te humille.<br>S\u00e9 humilde, para que nadie te ofenda.<br>Pero sigue siendo t\u00fa, para que nadie te olvide.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante un recreo, vi aquel juego al que jugaban unos ni\u00f1os que tiraban un bal\u00f3n de tres colores muy llamativos a un aro de metal. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":423,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"show","_kad_post_layout":"right","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"unboxed","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"show","_kad_post_feature_position":"above","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","footnotes":""},"categories":[10],"tags":[13,18,15,16,14,17],"class_list":["post-314","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historias","tag-baloncesto","tag-barrio","tag-colegio","tag-instituto","tag-minibasket","tag-playground"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/314","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=314"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/314\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":422,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/314\/revisions\/422"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapelotitanaranja.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}